Originalmente de la época del "oro verde" (finales de 1800), las haciendas nacieron y vivieron el gran auge del henéquen. A mediados de 1940, cuando se inventaron los hilos sintéticos, la industria del henéquen cayó abruptamente y con ello el esplendor de las haciendas. En la última década del siglo XX, las Haciendas de Yucatán vuelven a recobrar un gran auge y esplendor, ahora como lugares de perfecta armonía para el descanso, la reflexión y la meditación, pero sobre todo para ofrecerle a los visitantes de Yucatán experiencias únicas. |